Qué hacer con los tallos y las hojas comestibles sin desperdiciarlos
Los tallos de brócoli, las hojas de remolacha y las cáscaras de verduras pueden convertirse en comidas sabrosas, con algunas precauciones.
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Respuesta directa: muchas partes que suelen desecharse, como los tallos de brócoli y coliflor, las hojas de remolacha, rábano y zanahoria, y las cáscaras bien lavadas, pueden aprovecharse en salteados, sopas, caldos, farofas (platos con harina de mandioca tostada) y ensaladas. Antes hay que higienizarlas bien y saber qué partes no deben consumirse. Este texto es general y no sustituye la orientación de un nutricionista.
Por qué aprovechar
Reducir el desperdicio ahorra dinero, disminuye los residuos orgánicos y puede aumentar la variedad de nutrientes y sabores en la comida.
Ejemplos de aprovechamiento
- Tallos de brócoli y coliflor. Pela la parte más fibrosa y corta en láminas finas para saltear, asar o hacer sopas y purés.
- Hojas de remolacha, rábano y nabo. Pueden saltearse con ajo, como si fueran berza, o usarse en ensaladas, cuando están frescas y tiernas.
- Hojas de zanahoria. En pequeñas cantidades, picadas muy finas, entran en pestos, caldos y aliños.
- Tallos de perejil, cilantro y cebollino. Tienen mucho sabor y sirven para caldos y salteados.
- Cáscaras de verduras bien lavadas, como las de zanahoria, patata y calabaza ecológicas, pueden asarse como chips o usarse en caldos. Descarta las partes verdes o brotadas de la patata, que pueden contener solanina.
- Hojas externas de coliflor y repollo. Pueden saltearse o cocerse en sopas.
- Tallos de espárrago y de col rizada. Quedan tiernos si se cortan muy finos o se cuecen más tiempo.
- Semillas y pulpa de calabaza, asadas, se convierten en un aperitivo.
Precauciones importantes
- Higiene. Lava bien con agua corriente y, si quieres, deja en remojo en una solución para higienizar alimentos, siguiendo las instrucciones del producto.
- Origen. Las cáscaras y las hojas concentran residuos, así que prefiere alimentos de origen conocido o ecológicos, si es posible.
- Partes que no se comen. No todas las hojas y tallos son comestibles. Las hojas de tomate y de patata, por ejemplo, no deben consumirse. Ante la duda, no lo comas.
- Alergias y sensibilidades. Observa cómo reacciona tu cuerpo al probar partes nuevas.
- Cocción adecuada. Algunas partes quedan mejor cocidas.
Contrapuntos
No a todo el mundo le gustan la textura o el amargor de los tallos y las hojas, y aprovecharlos lleva tiempo. Empieza con uno o dos elementos y mira qué se ajusta a tu paladar.



