Desafío: validar una oferta con cinco conversaciones reales
Cinco conversaciones bien hechas enseñan más que mucha investigación hecha a solas.
Antes de invertir en una oferta, conversa con quienes podrían comprarla. Este desafío propone cinco conversaciones cortas en cinco días, para descubrir si el problema es real, cómo lo resuelven hoy las personas y si pagarían por una solución. La idea es escuchar y no convencer.
Objetivo
Al final de cinco días, tener cinco conversaciones registradas y una conclusión simple: la oferta tiene sentido, necesita ajustes o debe replantearse.
Material y tiempo
- Una lista de cinco personas que se parezcan a tu cliente ideal.
- Un guion de cuatro o cinco preguntas abiertas.
- Un cuaderno o documento para anotar las respuestas.
- De 15 a 30 minutos por conversación.
Pasos por día
- Día 1 - Escribir el guion y la primera conversación. Pregunta cómo maneja hoy la persona el problema, qué es lo que más le molesta y qué ha intentado. Evita hablar de tu idea desde el principio.
- Día 2 - Segunda conversación. Repite el guion y anota lo que cambia respecto a la primera.
- Día 3 - Tercera conversación. Profundiza en el punto que más apareció: tiempo, costo, falta de opciones.
- Día 4 - Cuarta conversación y primera presentación. Describe la oferta en dos frases y observa la reacción. Pregunta qué faltaría y cuánto estaría dispuesta a pagar la persona.
- Día 5 - Quinta conversación y síntesis. Haz la última conversación, reúne las anotaciones y destaca patrones.
Registro
Anota, por conversación: perfil de la persona, cómo resuelve hoy el problema, la frase más fuerte que dijo, qué pidió y si mostró intención real (como pedir que le avisen). Distingue el entusiasmo cortés del interés concreto.
Reflexión final
Mucha gente descubre que el problema existe, pero no como imaginaba, o que el precio y el formato deben cambiar. Si tres o más de las cinco conversaciones señalaron el mismo problema y mostraron interés real, es una buena señal. Si no, ajusta la oferta y repite con otras personas. Cinco conversaciones no prueban nada con certeza, pero dan dirección.